Alitas de pollo al ajillo

El ajo es un ingrediente de cocina que no debería de faltar en ninguna cocina, ya que trae consigo una gran variedad de beneficios y propiedades. Que sea muy bueno para nuestra salud no es su único atractivo, también es el asombroso sabor y aroma que agrega a cada una de las comidas donde llega a formar parte. Un tipo de receta que lo implementa muy bien son las alitas de pollo al ajillo, (no confundir con las alitas fritas) muy conocidas por lo fácil, económica y deliciosa que resulta su preparación.

Índice

    Recetas de alitas de pollo al ajillo

    Cómo preparar alitas de pollo al ajillo

    Primero que todo debemos verificar y eliminar cualquier rastro de plumas en las alitas antes de intentar cocinarlas. Una vez limpias las alitas, tomamos toda una cabeza de ajo y cubrimos ambos ingredientes con sal y pimienta a nuestro gusto.

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    Algo característico de las alitas de pollo al ajillo es su increíble olor, que es bastante fácil de conseguir. En una sartén cubierta de aceite de oliva a fuego bajo, se colocarán los dientes de ajo para que aromaticen dicho aceite. No obstante, debemos de ser precavidos, no queremos cocinar los ajos, sólo deseamos que le agreguen aroma al aceite.

    Una vez conseguido esto colocaremos a los ajos en otro recipiente por un momento y agregamos las alitas de pollo. Si es de tu agrado, puedes rebosarlas primero en harina para una contextura crujiente. Las alitas tardan muy poco en cocinarse, con unos 8-10 minutos serán más que suficiente.

    Sin embargo, aquí no termina la preparación, el ajo que utilizamos anteriormente para agregar aroma al aceite de oliva regresará a la sartén. Hay que ser precavido y cocinarlo junto a las alitas por pocos segundos.

    Existe la opción de agregar un poco de vino blanco y seguir cocinando a fuego bajo hasta evaporar el alcohol. De esta manera o sin el vino blanco el resultado será un espectáculo para tu paladar y el de tus seres queridos.

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